Crianza y maternidad: Elige las guerras en las que quieres luchar

lunes, 27 de noviembre de 2017

Decía ayer Míriam Tirado en una charla sobre rabietas, que las personas, leemos y nos informamos más a la hora de comprar una lavadora que a la hora de tener hijos, como si lo primero fuera lo más complicado del mundo!!!

Y es que, muchos padres y madres, nos damos de bruces con la realidad a la hora de educar a nuestros hijos, de gestionar las emociones y de acompañarles en su desarrollo.

Hablando de rabietas, Míriam nos proponía buscar la vertiente lúdica y creativa a la hora de evitarlas, inventarse historias y aventuras en las que los niños se sientan protagonistas y así,  ese momento, como por ejemplo, salir de casa para ir a comprar o al cole, en lugar de convertirse en un drama, se vuelva divertido y nuestro hijo/a se preste a colaborar.

Miriam Tirado Rabietas

A esta técnica, que me parece maravillosa, añadiría otra que a mi, personalmente, me suele funcionar: Elegir las guerras en las que queremos luchar ( la frase no es mía, sino de Sun Tzu )

Me explico:

Muchas veces, las rabietas y discusiones se desencadenan por situaciones que, a priori, son absurdas o más bien, carentes de relevancia. Por ejemplo, elegir la ropa que se quieren poner, salir sin chaqueta a la calle, ponerse sandalias en invierno... Seguramente, la elección de camiseta naranja, pantalones verde lima con chaqueta turquesa nos parezca de lo más horrorosa, pero aquí tenemos dos opciones: empezar una lucha por cambiar la ropa, sabiendo que la cosa acabará mal o bien, dejar que vaya como quiera.

¿ Hace algún daño a alguien con su elección ? ¿ Su vida corre peligro ? Pues entonces, es una guerra que no merece la pena ser luchada, ya que ambos saldremos perdiendo.

Si nos paramos a pensar un momento, seguro que se nos ocurren miles de situaciones en las que perdemos el control y que, si pensáramos fríamente, si fuéramos capaces de alejarnos por un momento y valorar la situación desde fuera, nos daríamos cuenta que aquello que nos ha molestado, es una chorrada, algo sin importancia y que realmente, no vale la pena crear un conflicto por ello.

Por tanto, debemos valorar si empezar una discusión con nuestro hijo/a, nos va a aportar algo o simplemente va a generarnos malestar a todos.

Para decidir que guerras queremos luchar, debemos tener claros cuales son los límites. Insultar, pegar, escupir, dar patadas,... Son acciones que realmente no debemos permitir y en las que no tendremos más remedio que intervenir ... Pero otras cosas, pueden ser relativizadas, como quedarse jugando cinco minutos más en el parque, elegir la ropa, elegir la cantidad que quiere comer....

Teniendo claros los límites ( razonables ), podremos evitar muchas discusiones y por tanto, el desgaste emocional que supone.

También nos proponía anticiparnos a las rabietas "previsibles" por hambre o cansancio. Esto parece obvio, pero quien no ha sufrido más de una y más de dos por estos motivos ???

Evidentemente, no todas las rabietas se pueden evitar ni prevenir, por lo que, de las diferentes cosas que se habló para gestionarlas, me quedó con dos puntos: Darle valor a los sentimientos de nuestros hijos y acompañarlos. Algo que a priori parece tan sencillo, suele costarnos muchísimo, verdad?

Tengamos en cuenta que los niños, son niños, no son miniadultos, no piensan ni razonan como nosotros, no se anticipan a los sucesos y viven el aquí y ahora intensamente. Como padres y madres, debemos aceptar nuestro rol de adulto, no dejarnos llevar por el enfado y no apartarles de nosotros. Un trabajo que realmente requiere un esfuerzo pero que es necesario hacer, no os parece?






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