Liderazgo familiar: autoridad y límites

lunes, 2 de febrero de 2015

La semana pasada asistí a una charla de Carlos González organizada por la UB con el título tan sugerente de "liderazgo familiar, autoridad y límites ".



Cuando hablamos de crianza natural, salen muchas voces contrarias que acusan a los que la practicamos ( o lo intentamos ), de estar educando a niños salvajes, sin ningún tipo de límites ni normas e incapaces de tolerar la frustración.

Aunque estos comentarios distan mucho de la realidad ( ser respetuoso nada tiene que ver con no poner límites ), pueden llegar a calar hondo en la gente y suponen un importante desgaste moral, ya que tener que estar justificando tu forma de criar, ante los ataques de otros, cansa... y mucho. 

Resumir la charla de casi hora y media de Carlos González sobre el tema, es una tarea difícil por la cantidad de información que aportó, siempre en su línea entre la guasa y la más absoluta sinceridad.

Pero,para intentar resumir de la mejor manera posible, os dejo varias "ideas" sobre las que podemos reflexionar :
  1. En los últimos 50 años, se ha producido un cambio radical en la NO comprensión de los niños. Acciones y actos que hace años eran visto como chiquilladas, cosas de niños o travesuras, han pasado a ser en muchos casos, vistos como un problema de conducta que requiere de asesoramiento profesional.
  2. En relación con el punto anterior, los padres queremos niños normales, lo que nos lleva a la "uniformidad" en el pensamiento y en los comportamientos. Cualquier actitud que se salga de lo normal, además de ser "un problema", debe corregirse.... En cambio, y de forma ilógica, admiramos a los adultos que sobresalen en deportes ( ojalá pudiera decir que también se admira a los que destacan intelectualmente... ).
  3. Respecto a la autoridad que ejercemos sobre nuestros hijos, Carlos González explica que la autoridad es como el dinero: si la gastamos en tonterías ( riñendo por comportamientos normales de niños ), cuando la necesitemos para cosas importantes, no tendremos.
  4. Sobre las críticas a los padres que no ponen límites, comenta que hay muchos padres que parece que han renunciado a la autoridad. Y es que, nos han enseñado a obedecer, pero no a mandar... Y para mandar, hace falta tiempo, dedicación, organización y gestión
  5. Sobre la frustración que siempre se habla que deben aprender a manejarla, Carlos González lo ve diferente. Para él, somos los padres los que debemos aprender a tolerar la frustración de nuestros hijos. Gritar, quejarse, dar portazos... Son cosas que los adultos hacemos cuando estamos frustrados. En cambio, en un niño frustrado, esperamos una gran sonrisa en su cara? Acaso los adultos frustrados sonríen?
  6. Premios y castigos: Ambos se han demostrado completamente inútiles para la modificación de los comportamientos que no nos gustan. Los premios, degradan la calidad moral del acto en si, ya que no sabemos si lo hace por interés ( conseguir el premio ) o porque realmente quería hacerlo. Los únicos premios que se ha visto que funcionan son los inesperados. Respecto a los castigos nos invita a reflexionar sobre los castigos en adultos. A un adulto no le castigamos porque derrame un vaso de agua, o porque se ensucie el traje del domingo... Castigamos a los adultos por razones importantes como robos, maltrato,... Y en estos casos, el aplicar un correctivo, no suele conseguir una modificación de la conducta. Como decía, si a los adultos no los castigamos por acciones inocentes, porque a los niños si?
  7. Enlazando con los puntos anteriores, no castigamos a los adultos que no obedecen nuestras ordenes, verdad? No podemos pretender que los niños obedezcan todas nuestras ordenes. Los niños necesitan explicaciones explícitas de lo que queremos y esperamos de ellos. 
  8. Conseguir que la gente obedezca es fácil: solo hay que ser educado. Cuando vamos por la calle y le pedimos a alguien que nos deje pasar, es una orden, pero lo hacemos con educación y nos obedecen... Con nuestros hijos, deberíamos actuar igual, con educación. Solemos ser más respetuosos y educados con los adolescentes que con los niños más pequeños.
  9. Sobre los límites, Carlos González nos explica que, lógicamente, hay consecuencias naturales a los actos de nuestros hijos que no les dejaremos probar. Nadie en su sano juicio dejará a sus hijos jugar con fuego para que vean que quema, o jugar con cuchillos para que aprendan que cortan. Pero hay consecuencias menores que si que podemos dejarles experimentar por si mismos ( si el niño no quiere ponerse ocho capas de ropa para salir a la calle, pues tampoco se acaba el mundo... y si tiene frío, pedirá que lo abrigues más... por poner un ejemplo sencillo )
  10. Como resumen, algunas de las cosas que deberíamos hacer:
  • Alabar y animar al niño ( mejor si nos centramos en alabar el proceso, en lugar de alabar a la persona o a los resultados. Por ejemplo, decirle ante unas buenas notas, que se nota que ha estudiado y se ha esforzado )
  • Pasar ( mucho ) tiempo con él ( pongo mucho entre paréntesis porque ya sabéis el rollo ese del tiempo de calidad en lugar de cantidad.... yo la verdad es que soy de las que prefiere cantidad, pero si no puede ser, mejor que el tiempo que estamos juntos sea de calidad )
  • Mostrarle afecto
  • Fomentar la autoestima ( y no juzgar, ni etiquetar... )
  • Mantener la calma en los momentos críticos
  • Tener una buena comunicación con nuestros hijos
  • Prestar atención y dedicación al niño
  • Compartir actividades agradables
  • Ser un buen modelo de conducta
Asistir a la charla de Carlos González supuso una catarsis, fue un revulsivo... Y es que llevo tiempo tratando de encontrar el camino perdido con Alex. 

El año pasado me propuse unirme al reto del rinoceronte naranja y, al final desistí. No me gusta sentirme como la mala de la película, la gruñona que va detrás de mi hija todo el día gritando y castigando sin llegar a ningún sitio... Y por mucho que me propongo cambiar, acabo cayendo siempre en el mismo círculo vicioso.

Oír una vez más hablar a Carlos González, con esa actitud de "tranquilos que lo hacéis bien, los niños necesitan amor y felicidad y no existen los traumas de por vida", ayuda a hacer más llevadera la situación. Pero también me ha clarificado muchas cosas... Se que mi hija es una niña feliz y buena, cada año en el colegio nos felicitan por su buena actitud y predisposición a ayudar e intervenir... Está claro que el problema lo tengo yo, que soy la adulta y que me comporto fatal dejándome llevar por mi enfado... No me queda más que pensar en todo lo que habló este hombre y empezar a buscar el principio del cambio en mi interior.

Vosotr@s que tal lleváis el tema?

16 comentarios :

  1. Me ha encantado. Muchas gracias por compartirlo! Mi hijo tiene 4 años y periódicamente me siento como tú ;-)

    Estoy de acuerdo con todo lo que dice Carlos González, para mí es pura lógica, aunque cuesta, vaya si cuesta...

    Un saludo!!!!

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    1. esa es la grandeza de este hombre... siempre que le escucho, tengo la sensación de estar oyendo cosas muy sensatas

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  2. Me siento como una cascarrabias todo el día con mi hijo de 6 años. No me hace caso cuando le pido las cosas. Tengo que repetirle las más de 10 veces para que se vista, para que recoja sus juguetes o para que se siente a la mesa.

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    1. somos muchas que nos sentimos así... igual es que necesitamos un nuevo enfoque....

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  3. En cambio yo, soy el "papà guay"... Mooola...!

    Bah! Un consejo: cuando te sientas enfada o frustrada, en lugar de enfadarte con ella, puedes descargar tomaándola conmigo y... Oh! Wait...!

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    1. muah, ha,ha.... esto ha quedado registrado y tengo testigos.... prepárate....

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  4. Yo tengo que decir que no he leido ninguno de sus libros y que algunas declaraciones que he leido suyas no van mucho conmigo pero en el tema de los limites estoy bastante de acuerdo con lo que dice.
    Yo no se si crio con apego o como decia madre primeriza el otro dia hago crianza empatica, pero si que es verdad que da mucha rabia cuando te dicen que los niños necesitan disciplina como si yo no marcase limites a mi hija, pero esta claro que hay otras maneras de hacerlo y creo que con respeto y educación se es mas coherente.
    Muy interesante, a ver si la próxima vez puedo ir. Gracias por compartir

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    1. da igual el nombre que queramos darle a la crianza... lo importante es el respeto como tu dices

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  5. Que sepas que había escrito una bonita a la par que larga parrafada que se perdió en el limbo.
    Lo estás haciendo genial. La búsqueda de respuestas es el camino.

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    1. blogger haciendo de las suyas siempre...

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  6. Pues fíjate que discrepo en algunas cuantas cosas, y las voy a enumerar según las tuyas:

    1. A lo que tu llamas chiquilladas o travesuras hace años, es lo que se castigaba con bofetada o zapatilla, cosa que si no has vivido en primera persona lo sabrás por boca de otras de edades similares. Una chiquillada tras otra de un niño de 3 años acaba siendo un problema de comportamiento, pero eso solo lo sabe quien lo tiene en casa y en clase (supongo que no es tu caso).

    2. Los padres queremos niños ''normales'' pero no queremos muebles. Si un niño destaca en música lo metemos en mil actividades de música, si un niño es bueno en deportes lo metemos a entrenar en todas partes...¿ De verdad crees, que con la sobre carga de actividades extraescolares para formar niños que se salgan de lo normal, tiene validez ese discurso de Carlos G?

    7. Los niños no siempre comprenden explicaciones explicitas de las cosas. No antes de los 4 años y aun así... de aquella manera. Pensar que un niño que tiene una conducta inadecuada podemos dialogar con él y que además va a entenderlo a la perfección antes de los 4 años es como querer llegar a la luna sin cohete. Salvo que el niño en cuestión sea un prodigio claro, ahí ya no sé qué pasaría, en nueve años de profesión no me he encontrado con eso.

    9. No veo muy lógico dejar a un niño pequeño experimentar los límites naturales, como por ejemplo, si no quiere abrigarse pues que vaya como sea y ya cuando se coja una pulmonía que aprenda... ¿No? ¿Con qué edad dejas al niño que aprenda límites naturales? Por que hay niños que no hablan ni expresan lo que necesitan, como abrigarse por ejemplo. ¿Sabes cuantos niños me han llegado en pijama a clase porque no se querían vestir y sus padres no imponen normas? Eso por poner otro ejemplo.

    Por otro lado y para terminar (que no te critico a ti, critico el discurso de ese señor) me resulta un poco contradictorio decir que no debemos alabar los resultados pero sí felicitar por unas buenas notas diciendo que se ha esforzado. Para mi estás alabando el resultado, igual habría que alabar el proceso (mientras estudia sin ir más lejos).

    Yo tengo algunos libros de este señor, que será muy buen Pediatra pero no creo que haya estado en un aula en su vida, que no se conoce todas y cada una de las casuísticas que se vive en un aula de 13 a 20 niños y que al igual que yo no sé de percentiles y enfermedades infantiles dudo bastante que sepa de psicología evolutiva y teorías del desarrollo lo suficiente como para hablar de algunas cosas. Y siempre he encontrado sus libros bastante contradictorios, tanto que hasta los tengo marcados. Pero bueno, ya cada uno sigue al gurú que quiere. Por supuesto y para que quede claro, tampoco soy Pro Estivill, por si alguien piensa que soy del bando contrario.

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    1. Cada uno basado en su experiencia tiene una forma de ver las cosas...

      intentaré también responderte desde mi punto de vista punto por punto

      1. Habrá de todo... padres que pegaban ante las chiquilladas ( como era mi caso ) y padres que nunca han puesto una mano encima a sus hijos....Pegar no es un método para educar a nadie.

      2. cuando habla de normalidad, se refiere al comportamiento. Y si, muchos padres quieren niños que estén quietecitos, sin molestar y sin opinar... Y en la escuela, tampoco se fomenta la creatividad y el libre pensamiento.

      7. Evidentemente a la primera no lo va a entender... es cuestión de repetir las cosas... Y lo siento, pero los niños de 4 años comprenden más de lo que te crees...

      9. No veo el problema de que un niño vaya en pijama al cole... me parece una forma de dejarle experimentar que no daña a nadie... Respecto a si va a pillar una pulmonía, me parece bastante exagerado... no estoy hablando de dejarlo ir en manga corta, si no en no ponerle 20 capas

      Hay cosas que no hace falta tener 3 masters y 30 cursos para verlas. Carlos González habla muchas veces desde su experiencia como padre... Cada uno luego que elija que prefiere hacer... Yo, desde luego, intento aplicar aquello que me parece más coherente...

      Por cierto, CG no se siente para nada gurú de ningún estilo de crianza... si tuviéramos menos prejuicios, tal vez lo veríamos de otra forma

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    2. Estamos de acuerdo en que, por desgracia, hay demasiados pediatras metidos a pedagogos en estos días.

      Pero no creo que sea el caso. Carlos González comparte aquí su experiencia como padre. He de decir que es muy próxima a la mia porque, sí, shame on me, yo soy una de esas madres a las que le ha importado un pimiento que su hijo fuese dos años en pijama por la vida hasta que decidió vestirse (el solo y sin imposiciones).

      También estamos de acuerdo en que lo que cuenta este hombre es ciencia ficción si hablamos de aplicarlo en un aula de educación infantil. Pero igual es que no es posible que una sola persona atienda de manera adecuada a 13 niños pequeños. Incluso una ratio de 8 me parece excesiva.

      Por otro lado, mi experiencia es que los niños de 3 y 4 años de mi entorno sí son perfectamente capaces de comprender lo que se les explica. Sobre todo si se hace con mucha paciencia, un lenguaje sencillo y con el material de apoyo adecuado. Y no son genios, pero igual es que los padres tenemos la gran suerte de desconocer los límites del desarrollo cognitivo que marcó Piaget. Porque los límites al fin y al cabo es lo que sirve para limitar.

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  7. Aquí otra que está criando a su bichilla asalvajada del todo. Hija, yo como primeriza voy reaccionando a esto de la crianza según me sale, por intuición, sin reglas fijas y claro, se me acusa de no poner límites, de dejarla hacer lo que quiere. Pegarle no le voy a pegar ¿para qué? Si tiene 14 meses y no me entiende. Razonar con ella aún me parece casi imposible (aunque hay ciertas cosas que entiende a la primera, pero luego hace lo que le da la gana). Yo sólo espero no estar metiendo mucho la pata y que acabemos en un programa como los de Hermano Mayor.

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    1. Jajajaja... bueno, según dijo Carlos González, podemos estar tranquilos porque la inmesa mayoría de los padres lo estamos haciendo bien... que eso del trauma para toda la vida es una chorrada, porque solo los actos que se repiten mucho son los que marcan ( por ejemplo, pegar frecuentemente )

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  8. Uy! yo no entiendo esta obsesión que parecemos tener los adultos de criar niños adaptados, porque en una encuesta, creo que el 90% de los mismos adultos no está de acuerdo con cómo funciona el mundo y quisiera cambiarlo...
    Si queremos un mundo más amoroso, ¿por qué no criar niños amorosos? (y niños amorosos se crían con padres amorosos...)

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