Una pequeña historia cotidiana

martes, 15 de noviembre de 2011

Ella está estirada sobre las suaves sábanas de la cama. Sus rizos dorados descansan esparcidos sobre la almohada de plumas.

Mientras me mira, sus ojos se iluminan y me regalan una amplia sonrisa. Mi corazón se llena de alegría y le devuelvo la sonrisa.

Susurrando, me pide que me acerque y yo, sin dudarlo, acerco mi oído a sus labios para oír, dulcemente, como me dice en voz bajita " te quiero mucho ".

Mientras me separo de ella, intento contener las lágrimas de la emoción. La miro de nuevo y le respondo: " yo también te quiero hija "

15 comentarios :

  1. Es lo más bonito de ser madre, no cambio esos momentos por nada del mundo.

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  2. Despertarse al lado de tu hijo/a es uno de los placeres más hermosos que yo he podido descubrir con la maternidad.

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  3. Preciosa entrada¡ Sin comentarios.

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  4. Será una pequeña historia cotidiana pero es el mayor de los tesoros

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  5. Morí de ternura!!!! Gracias por compartirlo!!

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  6. No hay nada más hermoso que el amor entre una madre y su hij@!

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  7. Que bonito Mama Vaca!!! Por cosas como estas merece tanto la pena la vida! Un besito

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